NADA HAY BAJO EL SOL, QUE NO TENGA SOLUCION
NUNCA LA NOCHE VENCIO A UN AMANECER

Transición de empleado a desempleado, de desempleado a empresario

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Y así paso la última semana de trabajo para mí, la última semana donde fui empleado, pase el fin de semana como desempleado, no tuve que pensar en que haría el lunes, cuales serian las ordenes que tendría que seguir al pasar el fin de semana. Pues no había ya un empleo al cual reportarme y seguir dichas ordenes.

Dejar el trabajo y ser empresario

 

Inmediatamente paso el fin de semana, a primera hora del lunes automáticamente deje de ser desempleado a empresario.  Así de bello es esto de tomar control de lo que quieres para ti en tu vida.

No puedo negar que tuve muchísimas dudas acerca del paso que estaba tomando todo este tiempo, y esas dudas solo aumentaron más y más conforme se acercaba el día final. No ha sido nada fácil salir de esa “seguridad” del cheque al final de la quincena.

EL DIA FINAL.

Los viernes son los días más cortos (de trabajo) para los empleados en compañías judías, por sus celebraciones religiosas de cada sábado y que siempre se inician los viernes por la tarde y no permiten el trabajo física, entre otras actividades.

Pues bien ese mi último día de trabajo fue viernes, llegue puntual a las 9:00 am. Y realice mis tareas como siempre, todo transcurrió con normalidad y ni siquiera pensaba en lo que ese último día significaba. Pero mientras el reloj seguia su curso y las 3 de la tarde se aproximaban, una cierta ansiedad se hacía cada vez más notable en mí.

Quería esperar hasta las 4:00pm para irme pero no pude mas, quería terminar con eso de una buena vez, así que a las 3:30 pm comencé a recorrer los pasillos para despedirme de los que fueron mi casi-familia durante mucho tiempo.

Subí hasta el cuarto piso, luego baje al tercero y cuando iba por el segundo piso, me apresure más y mas pues quería salir de ahí y las lagrimas empezaban querer manifestarse eso lo sabía. Me despedí  de los últimos dos colegas que a su vez eran con los que más tiempo trabaje.

Al salir del edificio pude sentir el nudo en mi garganta acompañado por unos ojos humedecidos por las pocas lágrimas que intentaron formarse mientras caminaba hacia mi casa. Y de repente comencé a decirme a mí mismo, aquella típica frase de las películas dramáticas cuando la pareja debe separarse y el orgullo se hace presente diciéndote “No mires atrás, si no quieres llorar no mires atrás, sigue caminando de frente y que no te vea llorar”.

As i de duro fue dejar aquella que hasta ese momento había sido mi vida…

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